domingo, 25 de septiembre de 2011

ESCUELE DE CONTRAINSURGENCIA

Tigres de la Selva, orgullo en el Ejército


http://src.eluniverso.com/2003/02/03/0001/8/files/pol70203032500.jpg
SHANGUILA, Orellana.– El teniente Bonilla realiza una práctica de combate en un riachuelo de la región amazónica. El oficial cumple con el curso de adiestramiento para la lucha en la selva y contrainsurgencia.
Los comandos que se preparan en la Amazonia tienen el reconocimiento de militares de EE.UU. y Europa.
“Dios concédeme la fortaleza necesaria para cumplir la misión encomendada y enfrentarme a lo que venga: supervivencia, patrullaje y emboscada, aunque la senda no esté marcada para destruir a la arenilla y defender a mi patria amada. Bendito seas Señor por permitir que esta selva ecuatoriana sea sumisa a los pies del tigre, que en Coangos, Tiwintza y Base Norte tuvo como aliada a la victoria. Tigres, Escuela de Selva Ecuador”.

Con esta arenga los soldados Tigres de la Selva se automotivan para cumplir diariamente su duro entrenamiento de combate en ese ambiente.

Su preparación es motivo de orgullo para los jefes del Ejército. Han recibido reconocimientos de los ejércitos de Estados Unidos, Francia y otros países europeos que mandan a sus hombres a prepararse en ese tipo de combate.

El jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Gral. Oswaldo Jarrín, durante su visita, de la semana pasada a estos soldados los felicitó y se sentó junto con ellos a almorzar. Les dijo: “En mis primeros días como jefe del Comando Conjunto quería tonificar mi espíritu junto a ustedes, los soldados de selva”.

La preparación de los comandos de selva se  realiza en la Escuela de Selva y Contrainsurgencia “Capitán Geovanny Calles”, asentada en medio de la espesa vegetación en el sector de Shanguila, a 20 minutos en lancha a motor, de Puerto Francisco de Orellana (ciudad del Coca).

A esos Tigres de la Selva se les atribuye una parte del exitoso desempeño durante el conflicto bélico de 1995 con el Perú, pues su preparación les permitió su eficaz desempeño en el combate en esa área difícil.

La Escuela de Selva lleva su nombre en honor al capitán Geovanny Calles, quien murió en combate durante el conflicto del Cenepa. “Él fue un ejemplo del espíritu del combatiente ecuatoriano”, dijo Jarrín.

Ahora esa escuela militar tiene también la misión de preparar a los soldados en la lucha de contrainsurgencia y son los encargados de vigilar la frontera Norte en la región selvática de la Amazonia, en el Putumayo.

La vigilancia de estos soldados reviste un permanente riesgo, pues están encargados de evitar las incursiones en territorio ecuatoriano de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que están asentadas en el Putumayo colombiano.

El mayor Jorge Villalba, oficial de la Brigada Napo, manifiesta que el adiestramiento de los soldados es exigente. Reconoce que no todos están aptos para estos ejercicios, que consisten básicamente en supervivencia, ubicación y combate en la selva.

Los entrenamientos pueden ser en la madrugada, mañana, tarde o noche y una sola prueba puede durar más de nueve horas, con lluvia, lodo hasta la mitad del cuerpo, sol, ataque de culebras, insectos y otras dificultades de por medio.

La mayoría de las noches los soldados duermen en unas pequeñas cabañas que solo cuentan con un piso de madera que les sirve de colchón.

El curso dura un año, lapso durante el cual aprenden a reconocer plantas y a cazar animales para alimentarse, aprenden a orientarse en la selva, a detectar trampas posibles del enemigo y lo “primordial que es que los soldados aprendan a desarrollar su iniciativa y liderazgo para enfrentar situaciones extremadamente difíciles y alejar a sus demás compañeros del peligro”, dice el mayor Villalba.

Un equipo está conformado por un comandante y 40 combatientes, que se dividen en dos núcleos. Cada núcleo tiene un jefe, un hombre guía, capacitado en el manejo de la brújula, carta topográfica y GPS; un radioperador, encargado de las comunicaciones y el enlace con el mando; un enfermero, francotiradores; lanzagranadas, quienes utilizan granadas de 40 milímetros; lanzacohetes y sus abastecedores; portametralladoras, que abren paso con potencia de fuego en el objetivo y su respectivo grupo de abastecedores; portamortero con granadas de 60 milímetros y sus abastecedores; y dos explosivistas, que dan seguridad con sus conocimientos en la activación y desactivación de bombas.

Los soldados prepararon para la visita del general Jarrín una demostración de sus destrezas. En una de las pruebas y bajo una temperatura de aproximadamente 38 grados centígrados, un grupo de comandos simuló sorprender al enemigo saliendo de improviso de unos pantanos y luego armaron puentes con cabos para movilizarse entre los árboles.

Otro grupo de Tigres sumergidos en el pantano y con su equipo de combate, que pesa más de 40 libras, y tan solo con unos cabos logran trepar obstáculos de aproximadamente 10 metros de altura. Para ello desarrollan su iniciativa: los comandos hacen una especie de pirámide humana en la que el más delgado del grupo trepa y alcanza la cima del obstáculo (una especie de pared de madera) y luego con la soga ayuda al resto del equipo a trepar.

Esta prueba normalmente se realiza bajo fuego real, sostiene el mayor Villalba, quien al igual que el general Jarrín considera que “la frontera norte está en buenas manos”.





viernes, 23 de septiembre de 2011

ESCUELA DE IWIAS


                          RESEÑA HISTÓRICA DE LA ESCUELA DE IWIAS.
 
 
                                     


La palabra “IWIA” tomada de la tradición oral de la nacionalidad “SHUAR”, cuyo significado es  “DEMONIO DE LA SELVA”, representa la gran iniciativa y la visión de futuro que hace treinta y cuatro años tuvo el Mando Militar, para formar Soldados de Élite en el combate en Selva, con la característica de ser nativos de la región amazónica y pertenecer a una de las siete nacionalidades de esta región, lo que facilitaría la ejecución de las operaciones militares aprovechando sus conocimientos ancestrales y las habilidades y destrezas propias de las nacionalidades amazónicas.
La historia de la Escuela de IWIAS, abre sus páginas, luego de que las compañías petroleras terminaron su contrato con el Gobierno del Dr. José Maria Velasco Ibarra en el año de 1960, las Instalaciones y la Pista de aterrizaje fueron abandonadas. Ante esta situación el mando militar de la XI División de Selva “QUITO” cree conveniente aprovechar las instalaciones abandonadas y proceden a laborar con su Puesto de mando acantonado en el sector denominado “Loma Pelada”. Nombre que años más tarde se cambio por el de Shell, en honor a la antigua Compañía Petrolera que ocupaba estas instalaciones. DECRETO Y CREACION DE LA ESCUELA DE IWIAS
Inicialmente se crea la BRIGADA DE SELVA Nº 20 “PASTAZA”, en la que por orden del alto mando militar se realiza un Curso de formación de Aspirantes a Soldados, expertos en selva y fundamentalmente acoplados a la realidad geográfica de la región oriental, motivo por el cual se crea el Centro de Instrucción Nº 20 (CI-20).
El Centro de Instrucción No 20, instruye a las tres primeras promociones de soldados “AUCAS” y a los tres Cursos de “SELVA” en los años de (1976, 1977 y 1978).
En el año de 1980 con autorización del alto mando militar y muy motivado el señor CORONEL DE EM. PARAC. GONZALO BARRAGÁN, crea los tres primeros cursos de especialidad denominado en el idioma Shuar “IWIAS”, que quiere decir “DEMONIOS DE LA SELVA”; fusionando la cultura militar con los conocimientos ancestrales, habilidades y destrezas de las nacionalidades amazónicas, con la finalidad de formar un combatiente en selva de élite reconocido a nivel mundial.
Esta singular fusión ha permitido amalgamar valores especiales tanto en el aspecto profesional como en el netamente humano, identificando y uniendo elementos provenientes de distintas costumbres y culturas, pero con una misma formación y convicción de nobles ideales, como son los valores de nuestra profesión Militar y los objetivos de defensa de nuestra nación.
Al constatar la gran capacidad militar de estos soldados, se llevan a cabo otros Cursos similares en el Centro de Instrucción de la 20-BS “PASTAZA”, que actualmente lleva el nombre de 17-BS "PASTAZA" dando origen a la formación de una Unidad Especial la COE-17 “IWIA”(Compañía de Operaciones Especiales) Orgánica de esta Brigada.
La necesidad de ejecutar nuevos cursos tanto de Formación como de Perfeccionamiento tomando en cuenta que la unidad de reciente creación cumpliría funciones netamente operativas, el 18 de abril de 1.992 se crea la “EFYPNE” (Escuela de Formación y Perfeccionamiento de Nativos del Ejército) Instituto dependiente en forma directa
Cabe destacar que los ciudadanos nativos de la Región Oriental han despertado el interés Nacional e Internacional, por sus costumbres ancestrales y más aún por su participación relevante en el conflicto del Cenepa con el vecino país del Sur (Perú), en el año de 1995, donde se demostraron los verdaderos valores del soldado “IWIA”, así como el dominio del ambiente selvático lo que permitió manejar con eficiencia y eficacia todas las operaciones de defensa de nuestra soberanía nacional.
La Escuela de “IWIAS” durante su historia ha venido labrando su gloria, gracias al trabajo tesonero de todos quienes conformaron y conforman este noble instituto y es así luego del conflicto del Cenepa el Gobierno Nacional le otorga CUATRO CRUCES DE GUERRA, por su brillante actuación en defensa de la integridad territorial.
Posteriormente al conflicto del Cenepa, mediante Orden Ministerial del 10 de Agosto de 1.995 se crea el Batallón Escuela Operaciones Especiales “IWIAS” (BEOES- 23), integrado por la EFYPNE y las compañías de operaciones especiales en selva No 17, 19 y 21 condecoradas durante el conflicto del alto Cenepa.
En el año 2004 de acuerdo a la Ley orgánica de las Fuerzas Armadas se crea un Instituto independiente con orgánico propio y de esta forma la escuela de IWIAS “ESIWIAS” se separa del BEOES–23.
La Escuela de IWIAS, desde su inicio y hasta la presente fecha se encuentra ubicada en la Provincia de Pastaza, cantón Mera, parroquia de Shell, al sur occidente de nuestro país; goza de una vegetación y fauna exuberante, bañada por sus ríos y un clima variado que le hace propicio para el entrenamiento del soldado Iwia.








Iwias o Arutams es un Grupo Elite militar ecuatoriano integrado exclusivamente por Indígenas de todas las nacionalidades indígenas del Ecuador en la que predominan los shuar y achuar originarios de las selvas Ecuatorianas.
Luego del conflicto de Paquisha contra Perú, en 1981, el coronel de Estado Mayor. Gonzalo Barragán planteó al Alto Mando del ejercito ecuatoriano la conformación de un grupo especial conformado exclusivamente por indígenas de la región oriental shuaras y achuaras. El prestigio de este oficial como uno de los primeros paracaidistas de fuerzas especiales y como mentalizador de los Iwias abrió el camino para la formación de la Fuerza IWIA.
Los guerreros shuaras, legendarios por sus guerras, pertenecen a una étnia que tiene lazos familiares con los Achuar, Huaoranis, más conocidos como “Aucas” y con los temibles Tagaeris y Taromenane, que se aislaron de la civilización por la llegada de los españoles.
Esta comunidad, de más de 100.000 indígenas, se encuentran en las provincias ecuatorianas de Morona Santiago, Napo, Pastaza y Zamora.Forman tambien parte de este gruo elite en menor número los Secoyas, Shiviar y Quichuas amazonicos
Desde 1981,bajo el mando militar del Crnl. Gonzalo Barragán,pasaron a convertirse en la fuerza indígena más letal que posee el EJERCITO ECUATORIANO
Hasta la fecha se han graduado más de 18 promociones, las que alimentan a las unidades la IV División de Selva”Amazonas” y en especial al Batallón de Opereciones en Selva No 23 "IWIAS".
Los ´´IWIAS´´ intervinieron en los combates contra las tropas peruanas, desde diciembre de 1994,hasta juliode 1995.
En las oportunidades que tuvieron de demostrar sus cualidades guerreras,en el sector de la “Y”, Cueva de los Tayos, Base Sur, Coangos y junto a las riberas del Cenepa,  dejaron una estela de soldados peruanos heridos, muertos y desaparecidos.
Quienes más padecieron en los enfrentamientos mortíferos con los “Iwias”, fueron los comandos paracaidistas de la DIFE y del FOES, Fuerzas de elite del Ejercito peruano y la marina de la guerra del peru
En las postrimerías de la guerra, los”Iwias” desbordaron los escalones de seguridad del destacamento peruano de “Sldo.Pastor”, provocando una escalada de pánico en el mando peruano, que no atinaba a resolver sus problemas logísticos y tácticos
Las mejores promociones de “Iwias”, fueron asignados como instructores de la Escuela de Selva “Cap.Geovanny Calles”,para enseñar a los nuevos integrantes cómo se combate en los diferentes campos selváticos. También son instructores de oficiales extranjeros llegados de países amigos como Inglaterra Francia, EEUU, Brasil, Chile, Venezuelay las Guayanas. En los cursos a oficiales extranjeros, los “Iwias”, dan cátedra del más alto nivel a la élite de otros países.
En el año 2007 mediante orden de comando se separa la Escuela de "IWIAS" del Batallón de Operaciones Especiales No 23, dedicándose totalmente a formar soldados de élite para combatir en selva, en la actualidad el Director es el TCRN. MARCELO POZO YEPEZ, distinguido oficial del ejército que ha desarrollado su carrera militar en la Fuerzas Especiales Ecuatorianas, en los institutos de formación y perfeccionamiento del ejército y combatió en el año 1995 defendiendo BASE SUR. La mision de la Escuela de "IWIAS" es formar soldados de infantería de selva con el personal nativo de la región amazónica. Perfeccionar al personal de voluntarios para el ascenso de soldado a cabo segundo y de cabo primero a sargento segundo y especializar al personal de voluntarios y oficiales con los siguientes cursos: IWIA (COMBATIENTE EN SELVA), ÑAUPAK (PRECURSOR), ARUTAM (ECÓLOGO), WAÑUCHIC (CAZADOR), TAYUWA (EXPLORADOR) Y UNUITKIARTIN (INSTRUCTOR).
IWIA.- Su nombre se debe a uno de los dioses de la selva. proviene de la tradición oral shuar, significa “demonio de la selva”. su entrenamiento les permite ejecutar misiones de combate en selva como parte de un equipo de combate, mediante la aplicación de técnicas de operaciones especiales. WAÑUCHIC.- Kychwa matador o asesino de la selva, cazador, apto para la cacería y para contrarrestar el ataque de sus adversarios cuando se encuentran en conflicto con otra tribu ÑAUPAK.- Kychwa, que precede, que va adelante, precursor. Se encuentra capacitado para realizar infiltraciones empleando medios fluviales, aéreos y terrestres a fin de seleccionar helipuertos, tomar cabezas de playa y rescates desde helicópteros optimizando las operaciones especiales en selva. TAYUWA.- Ave de nombre “TAYO”, habita en las cavernas (cueva de los tayos), proviene de la lengua materna shuar, que traducido quiere decir explorador. Su entrenamiento le permite aplicar técnicas de exploración en selva, cuevas, cavernas y ríos mediante la utilización del material y equipo especial, para aprovechar el terreno y apoyar a las operaciones. ARUTAM.- Shuar dios de la naturaleza y señor de las cascadas, ecólogo. Está en capacidad de aplicar conocimientos ancestrales en lo referente a medicina natural, confección y uso de venenos así como también la conservación de la flora y fauna de la región oriental.







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jueves, 22 de septiembre de 2011

ESCUELAS MILITARES

ESCUELAS MILITARES

  

RESEÑA HISTORICA DEL EJERCITO





La historia del Ejército ecuatoriano va de la mano con la gesta imperecedera del 10 de Agosto de 1809, cuando al albor de la libertad, nace el Ejército ecuatoriano, cuya labor en más de dos siglos ha contribuido indiscutiblemente a la edificación del Ecuador democrático y soberano.
Las campañas independentistas fueron el preámbulo de una organización y de una estructura militar más coherente y cercana a lo que debía ser un ejército. Es innegable que el nivel de poder y autonomía económica que paulatinamente fueron logrando los criollos  les hacía imposible convivir bajo la tutela de una corona española, de por sí ya convertida en una amenaza a ese gran grupo de poder, anhelante de caminar de manera libre y soberana por todo el continente. Las ideas progresistas del quiteño Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo, fiel representante de la Ilustración en América, del influjo del espíritu de la Revolución Francesa y de la independencia de los Estados Unidos, fue el ente motivador para que luego, en la fecha épica del 10 de Agosto de 1809, naciera no solo una nueva etapa para Quito y el continente, sino el inicio de lo que hoy conocemos como el Ejército ecuatoriano.
Uno de los próceres del 10 de Agosto, el capitán Juan Salinas,  merecidamente reconocido como el primer comandante del Ejército ecuatoriano, fue un noble oficial, sensible e instruido; maestro en filosofía y estudios en jurisprudencia, supo percibir las necesidades del pueblo, sobre todo de los más pobres. El jueves 9 de agosto de 1809 Salinas fue ascendido al grado de  coronel y se le encargó el mando de la “Falange de Quito”, conduciendo acciones militares en contra de la corona española.  Salinas, también ha pasado a la historia por ser la persona comisionada por la Junta Suprema para elaborar el llamado: “Plan de defensa de Quito y sus provincias”, que involucró redefinir los ámbitos político, económico y militar de la nueva nación que en ciernes emergía.
La Falange Quiteña se reorganizó y retomó fuerza, a raíz de la masacre de los héroes el 2 de Agosto de 1810, con el retorno del coronel Carlos Montúfar, nombrado comandante de las fuerzas de Quito. Luego del triunfo en contra de las fuerzas realistas en Pasto en 1811, se inicia una etapa de la cual no habría marcha atrás. El 9 de Octubre de 1820 el Ejército nacional, al mando del coronel Luis Urdaneta, hace que Guayaquil proclame su independencia; días más tarde, el 3 de noviembre, lo hace Cuenca, bajo el liderazgo del teniente José Ordóñez.
Dentro de ese contexto, América ve emerger a Simón Bolívar, aquel insigne hombre que emprende su campaña libertaria junto a un joven general de 26 años, Antonio José de Sucre, delegado por el Libertador para que integre las tierras de la Real Audiencia de Quito a Colombia. El 21 de abril de 1821 con la victoria de Tapi, en Riobamba, se abre el camino para que Sucre, ponga el sello final en la Batalla de Pichincha, el 24 de Mayo de 1822, donde entrega su vida el joven Abdón Calderón, otro de los héroes del Ejército ecuatoriano.
Tiempo después, en el Portete de Tarqui, el 27 de febrero de 1829, cuando cuatro mil soldados grancolombianos vencieran a ocho mil peruanos, se consolida la libertad de nuestro país y toma forma el Ejército ecuatoriano, como parte de las fuerzas grancolombianas. Hoy, esa fecha, a más de ser establecida como Día Clásico del Ejército ecuatoriano,  ha sido motivo para celebrar el Día del Civismo y de la Unidad Nacional.
La formación del Ecuador como república en 1830 afirma la identidad del Ejército y lo formaliza como un ente con espíritu constitucional, cuando en Riobamba, el 11 de septiembre de 1830, al albor de la primera Carta Magna, queda establecido en el artículo 35, 4to inciso, lo siguiente: “Disponer de una milicia nacional para la seguridad interior, y del Ejército para la defensa del país…”. “Art. 51. El destino de la fuerza armada es defender la independencia de la Patria, sostener sus leyes y mantener el orden público. Los individuos del ejército y armada están sujetos en sus juicios a sus peculiares ordenanzas”.  El Ejército nace constitucionalmente mediante mandato de la primera Constitución de la República.
Poco a poco la evolución institucional toma forma en el tiempo. Vicente Rocafuerte crea en 1838 el Colegio Militar, luego en 1861 nace la Escuela Regimentaria de Artillería. Bajo Gabriel García Moreno aparece la Escuela Práctica de Cadetes. En 1888 se reabre el Colegio Militar, durante el período de Antonio Flores Jijón. La Revolución Liberal de 1895 marcó a no dudarlo un antes y después en la República; el general Eloy Alfaro, el Viejo luchador, incansable reformista,  es uno de los artífices en perfilar un Ejército innovador y moderno. Alfaro se esfuerza para que el Colegio Militar definitivamente, y sin intermitencias, pueda desarrollarse en el tiempo; desde allí jamás ha dejado de funcionar, hasta la presente. Otra acción destacable de la administración liberal, dirigida a consolidar el Ejército como institución profesional, fue la presencia de la primera misión de oficiales chilenos en 1899, la cual influyó indiscutiblemente para la profesionalización de la institución.
En 1922 arriba al país otra misión militar, esta vez la italiana, que aporta significativamente a la conformación de un Ejército cada vez más profesional y actualizado. Fruto de ello fue el nacimiento de la Escuela de Ingenieros Civiles y de la Academia de Guerra del Ejército, el 15 de abril de 1923. La misión italiana tuvo un influjo importante en la ideología progresista de varios jóvenes oficiales, un grupo de ellos quienes fueron a la larga los artífices para que el 9 de julio de 1925 se diera la Revolución Juliana, un hito de cambio nunca antes visto, que elevó de la “Edad Media” al siglo XX al Estado ecuatoriano.
En 1928, bajo la administración del doctor Isidro Ayora, se crea el Servicio Geográfico Militar, erigido en 1947 por el doctor José María Velasco Ibarra a la condición de Instituto. La labor del Ejército en este ámbito ha sido innumerable y meritoria, propendiendo al desarrollo científico, al levantamiento de la Cartografía Nacional y del archivo de datos geográficos, como demás aportes en bien del desarrollo del país.
El conflicto de 1941 encontró a un Ejército poco operativo, que lamentablemente por intereses políticos no pudo repeler la acción de un enemigo mejor armado. Los hechos a posterior de este acontecimiento han sido juzgados por la historia, pero sin menoscabo de la acción valiente y heroica de sus soldados que ofrendaron sus vidas por la defensa de nuestra territorialidad, y que décadas más tarde sería reivindicada por el triunfo en el Alto Cenepa. Han quedado como ejemplo de heroísmo de 1941 los nombres del capitán Galo Molina, del teniente Carlos Díaz Terán, del teniente César Chiriboga, del subteniente Hugo Ortiz y del cabo Luis Minacho.
En 1944 se da la Revolución de Mayo, también llamada la Gloriosa, que quiso rehacer la amarga decepción de 1941; sin embargo, este y otros hechos, como el de 1941, no impidieron que el país siga avanzando, sobre todo gracias al advenimiento del boom del banano, el que permitió cambios visibles en la sociedad ecuatoriana. Bajo la presidencia del doctor Velasco Ibarra el Ejército vivió una transformación interesante, se comenzó a equipar de mejor manera, con armamento moderno e innovador para esa época. El tiempo avanzó y en 1956 arribó al Ecuador la segunda misión militar chilena, en la cual constaba el mayor Augusto Pinochet, quien a la postre sería Presidente de la República de Chile. Este grupo de oficiales apoyaron sobremanera en la parte docente en la Academia de Guerra del Ejército. Ese mismo año, el por ese entonces capitán Alejandro Romo, realiza el primer salto en paracaídas, dando inicio al grupo élite, el de fuerzas especiales del Ejército. Doce años más tarde, en 1968, por decreto del presidente Velasco Ibarra, se crea el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, cuya gestión dirigida a la obra pública ha beneficiado al país en más de cuarenta años. Ya en la década de los años setenta se inicia la era petrolera, actividad impulsada por el Gobierno Militar de ese entonces. El oro negro cambiaría la faz del país como nunca antes. Un año después, el 19 de octubre de 1973, nace la Dirección de Industrias del Ejército, grupo empresarial dirigido a ámbitos de la defensa, el cual ha colaborado indiscutible y decididamente en el desarrollo socio-económico del país.
El aparecimiento de un nuevo conflicto de envergadura con el vecino del sur tuvo que esperar varios años, hasta 1981, cuando la invasión peruana fue repelida por el Ejército ecuatoriano, quedando escrito este acontecimiento en la historia institucional, asociado hasta hoy a los campos perennes de Paquisha, Mayaycu y Machinaza y de las vidas del cabo Nicolás Quiroz y el soldado Daniel de Jesús Martínez.
No obstante, no fue hasta el año de 1995, cuando las Fuerzas Armadas y su Ejército logran el triunfo histórico e indiscutible en el Alto Cenepa, constituyéndose en el hecho de más gloria del siglo XX.
Héroes de esta épica victoria y que siempre serán recordados son el capitán Geovanni Calles, el sargento primero Luis Hernández, el cabo segundo Héctor Pilco y demás voluntarios que ofrendaron sus vidas en bien de la patria. El Cenepa es un acontecimiento único, que elevó la autoestima de lo ecuatorianos, los unió y marcó, paradójicamente,  el inicio de una nueva época en las relaciones bilaterales entre ambos pueblos, construida esta vez bajo las armas de la paz, la armonía y la mutua convivencia. “Cenepa gloria de la patria”, es un eslogan que hoy se incluye merecidamente y por siempre en el escudo de armas del Ejército. A partir de 1995 se demostró que el Ejército es una institución diferente, sólida, férreamente cohesionada, con visión de futuro; preparada en el nuevo milenio para enfrentar con éxito los retos que el Ecuador y el mundo obligan.
Ya en siglo XXI, el Ejército ecuatoriano es considerado un referente de los ejércitos del continente, modernizándonos de manera permanente y procurando la mayor operatividad posible. El plan estratégico institucional vigente permite articular nuevos objetivos, estrategias, indicadores, proyectos y programas,  dentro de un marco estructurado y coherente con la Agenda Política de Defensa Nacional y con los escenarios geopolíticos y estratégicos internacionales, proyectándolo de manera ordenada, sistemática y planificada. Se puede decir que hoy se han institucionalizado muchas actividades estructurales, como el liderazgo proactivo e innovador, la gestión, bajo un estilo transparente y dinámico,  en procura siempre de la rendición de cuentas.
En cuanto a la normativa legal el Ejército la está actualizando, en concordancia con la Constitución aprobada en el año 2008, atendiendo a la equidad de género, respetando los méritos, la estabilidad y la profesionalización de sus miembros; continuando con mayor ahínco en el ejercicio de su misión fundamental, que es la defensa de la soberanía e integridad territorial.

27 DE FEBRERO DIA DEL EJERCITO ECUATORIANO

27 DE FEBRERO: DIA DEL EJÉRCITO ECUATORIANO





Hazañas como de la Batalla de Tarqui del 27 de febrero de 1829, que cubrió de gloria a la Patria, motivaron a las autoridades, para declarar al 27 de febrero de cada año el DIA DEL EJERCITO ECUATORIANO, como símbolo de nuestra soberanía nacional. Al consagrar este día para rendir homenaje al Ejército Ecuatoriano, se ha meditado en la responsabilidad y filosofía del soldado ecuatoriano, quien ha sido en todos los tiempos de la historia un hombre arrojado, decidido, valeroso, inteligente, en las amenazas y usurpaciones, en las guerras y confrontaciones bélicas.

Ha prevalecido en su espíritu la defensa de la justicia, respeto al Ecuador, sostenimiento de los principios de la verdad e independencia, ha sido su pasión la defensa de la patria y sus sagrados derechos de acuerdo a la historia; ha participado con singular valor con el arma al brazo y la verdad en los labios, procurando alcanzar justicia, conquistar la verdad y los derechos, en el campo de batalla.

El Ejército Ecuatoriano es el depositario de la esperanza popular en ese ideal siempre presente, concreto y actuante, de la defensa nacional.

La integridad del país tiene su base en la vigilancia, en el estudio incesante, en la labor profesional y en su perfeccionamiento, en sus diversas y especializadas armas. Siempre ha existido en lo íntimo de la conciencia nacional el convencimiento de excelente vocación, de desprendimiento, disciplina y valor que constituyen los distintivos del Ejército Ecuatoriano.

No es un espejismo ni falsedad; su vida de rectitud, de sacrificio y fe en la patria, ha hecho del Ejército Ecuatoriano un sustento verdaderamente sólido para nuestra República. Cuando nacimos en la historia, tuvimos que hacernos dignos de nuestros padres y tuvimos que asegurar la defensa e intangibilidad de aquella herencia.

Siendo el Ejército Ecuatoriano, de base eminentemente popular, es justa la estimación que se tiene al soldado ecuatoriano, compatriota que expresa un sentir y convencimiento de raíz auténticamente ecuatoriana, como los nombres inmortales de los héroes que lucharon por el imperio del derecho, la justicia y respeto.

Se ama al país y se trabaja por su propiedad, pues allí esta con su aporte generoso el soldado ecuatoriano como parte de este pueblo.
La importancia del Ejército en torno al destino de la República es de imponderable valor, porque ejemplo nos dieron otros soldados como Bolívar, Sucre, Calderón, Alfaro, Vargas, Julio Andrade, Coral, Edmundo Chiriboga, Hugo Ortiz, Galo Molina, Minacho y muchos más. Los héroes de la Cordillera del Cóndor y del Alto Cenepa en 1995 fecundaron con su sangre la tierra sagrada del país.

A medida que pasa el tiempo y la vida se hace más conflictiva, más difícil abrumada de situaciones problemáticas, los ciudadanos todos, se sienten arraigados a su historia, a otros tiempos que fueron mejores.

Pues, aquí viene la ayuda del ciudadano uniformado, para colaborar en la solución de unos cuantos casos, de acuerdo a sus posibilidades que atañen a las diferentes especializaciones que poseen. Así, se ve con agrado desplegarse la atención médica, con Alas para la Salud, emprender en construcciones de caminos y carreteras, realizar la conscripción agraria, fomentar la agricultura y la producción agropecuaria; colaborar en el orden y paz de la República, contribuir a combatir la delincuencia, el hampa y el abuso; en fin, estar presente en muchas actividades que sean de beneficio para los conciudadanos y el país.

Justo es, en este día 27 de febrero, expresar el saludo sincero y fervoroso, al soldado ecuatoriano honra y prez de la Patria, que con pundonor, profesionalismo y convicción ética, moral del cumplimiento de sus deberes, levanta airoso el tricolor nacional.

EJERCITO ECUATORIANO

LA IDEA DE UN EJÉRCITO
DURANTE LA ÉPOCA DE
LOS QUITUS





Los miles de años de historia ecuatoriana
han permitido identificar el origen de
nuestros antepasados desde el punto de
vista de la identidad nacional; pero sobre todo,
está en aquellos grupos aborígenes el testimonio
de hombres y mujeres que lucharon por defender
un espacio y una dimensión social en la
que prevalecía su organización tribal: el cacicazgo,
la familia, sus estilos de vida y sus formas
de defensa.
Hace 2000 años antes de la era cristiana, existieron
unidades poblacionales que alcanzaron
un elevado nivel de cultura y una estructura comercial
organizada, pese a que estos grupos tenían
conflictos frecuentes, por posesión de tierras,
alimentos o el mantenimiento de la hegemonía
política; sin embargo, estos conflictos
eran solucionados mediante alianzas temporales
o definitivas. El producto de esos pactos
fueron -con el tiempo- consolidados en una estructura
social y política denominada quitus o
caras, que el Padre Juan de Velasco denominó
"Reino de Quito". Este grupo aborigen logró
fusionar las poblaciones desde Pasto hasta la
provincia del Cañar.
Los testimonios anotados por los cronistas y la
documentación de las instituciones coloniales,
ofrecen datos claves que permiten aproximarnos
a la realidad socio-económica y política de
ese entonces. Dichos documentos son fortalecidos
por las evidencias arqueológicas realizadas
por estudiosos ecuatorianos y extranjeros
en el siglo XX. Estas unidades poblacionales
dispersas a lo largo del territorio quiteño fueron
sometidas posteriormente por la civilización
Shyri, que provino de Centro América y se radicó
en la Bahía de Caráquez más o menos por
el año 1000 A.C. Esta civilización que se movilizó
en balsas, tuvo una organización mucho
más sólida que la de los Quitus.
En el plano militar, la civilización Shyri contó
con un contingente logístico y humano muy organizado,
ya que esta civilización mesoamericana
tenía un gran dominio de las armas por la
práctica de un riguroso entrenamiento militar.
Los Shyris, después de haber sometido a los
Quitus, implementaron un sistema político y
militar que enriqueció la cultura de la civilización
Quitu. Al respecto, Federico González
Suárez en su obra "Historia General de la República
del Ecuador" describe al territorio quitu
como "muy atrasado y débil: formaba un reino
al parecer pequeño y mal organizado". Consecuentemente
se podría deducir que los factores
que incidieron en el sometimiento de los territorios
asentados a lo largo de la actual República
del Ecuador fueron:
• Dispersión de tribus con estructura política
incipiente.
• Conflictos frecuentes entre poblados.
• Carencia de una estrategia adecuada de
defensa.
• Falta de definición de una unidad política
estable que permita la integración de los
territorios en un Estado.


LA CONSOLIDACIÓN DE LA
NACIÓN SHYRI CON EL
SOMETIMIENTO DE LOS
PURUHAES

Según el Padre Juan de Velasco, los Shyris
se establecieron por algunos años en Bahía
de Caráquez, liderados por su jefe Carán.
Esta civilización decidió continuar su campaña
de expansión y ubicación territorial. Primero
lograron someter a las poblaciones de Esmeraldas
(Jama Coaque – La Tolita), Caranqui,
Quito, hasta Mocha. Sin embargo, los Shyris
encontraron resistencia en los Puruhaes, población
localizada entre las provincias de Chimborazo
y Cañar. Este poblado fue sometido finalmente
por la alianza matrimonial entre la princesa
shyri Toa y el heredero al trono de los Puruhaes,
Duchicela. La alianza adoptada por el
líder shyri, Carán, se produjo porque éste no
tenía sucesión masculina al trono y convino expandir
y consolidar su territorio con el hijo del
líder del pueblo sometido. De esta unión nació
el rey Autachi Duchicela quien reinó la confederación
Quito-Caranqui-Panzaleo-Puruhá.

EL ARTE GUERRERO DEL
PUEBLO SHYRI


En algunas ocasiones el proceso de consolidación
política fue complejo porque
existieron poblaciones que no fueron sometidas
por la vía de las alianzas sino por la acción
de las armas; como fue el caso de los
Puendos, población ubicada al norte de la actual
República del Ecuador; quienes se caracterizaron
por ser bravos guerreros que se pintaban
la cara antes de los combates.
Entre los demás pueblos que sobresalieron por
ser buenos combatientes fueron los Cañaris,
quienes tomaban las armas en caso de fracasar
los acuerdos de amistad.
Los Ymbayas, que habitaron la actual provincia
de Imbabura, se opusieron tenazmente al sometimiento
del jefe shyri Carán, quien dispuso
el aniquilamiento de la población. En su lugar
se establecieron pobladores shyris con el nombre
de Caranquis, en homenaje a su líder.
Los guerreros Shyris se caracterizaron por llevar
la corona de plumas: la de dos órdenes con la
esmeralda en el centro, era de uso exclusivo
del monarca. Esta corona era un distintivo para
aquellos guerreros autorizados a portar y manejar
las armas.
Por otro lado, los Shyris tenían en las provincias
conquistadas la Plaza de Armas, que consistía
en un conjunto de terraplenes cuadrados con
rampas, y que servía para los entrenamientos
militares. Cerca de estas grandes plazas se encontraban
las viviendas de los oficiales y capitanes
de cada provincia, quienes formaban a las
tropas en el arte de la guerra.
En otro contexto, los Shyris protagonizaron
cruentos combates con los Punáes , grupo aborigen
localizado en una isla de la actual provincia
del Guayas. La mayoría de enfrentamientos
de estos aborígenes fue con el propósito de obtener
tierra, agua , alimentos y bienes suntuarios.
Estas batallas tenían desenlaces fatales,
como describe Guamán Poma de Ayala en su
obra "Nueva Crónica y Buen Gobierno" indicando
que "eran muy belicosos indios, y bravos
guerreros y fuertes, cada uno de ellos se embestían
como leones; y si le mataban al contrario le
sacaban el corazón y comían de puro bravos y
fuertes, guerreros y capitanes".
Los Shyris utilizaron métodos para vigorizar sus
cuerpos durante las batallas, uno de ellos consistió
en purificar el organismo humano mensualmente.
Según la descripción del cronista
Guamán Poma de Ayala, solían preparar una infusión
con una hierba denominada bilca, que
permitía aumentar la resistencia física y evitar
heridas graves.